La producción, dirigida por Fernando Trullols, recrea los hechos ocurridos el 30 de diciembre de 2000, cuando un fuerte episodio de ventisca atrapó a varios excursionistas y provocó la muerte de siete personas. Carles Gilabert encarna el papel de Santi, uno de los bomberos voluntarios de Camprodon que participó en las tareas de rescate.
“"La película no es solo sobre una tragedia, a pesar de todo, es un canto a la vida."
El rodaje de Balandrau, vent salvatge se ha llevado a cabo en localizaciones reales como el Vall de Boí, Vallter y el propio municipio de Camprodon. Para Gilabert, este proyecto ha tenido una carga personal especial, permitiéndole canalizar el duelo por la pérdida reciente de dos amigos en otro accidente de montaña.




