La festividad, basada en los acontecimientos de 1345, es gestionada por la Associació La Misteriosa Llum. Esta entidad civil heredó la tradición de la antigua cofradía a finales del siglo XX con el objetivo de proteger una celebración que el alcalde Marc Aloy considera esencial para la identidad local.
“"La Llum es solo nuestra y sirve para reafirmar nuestros valores, reconocernos en nuestra propia tradición."
Uno de los aspectos analizados es la Fira de l'Aixada. Aunque el evento ha ganado popularidad, Ballús cuestiona la escenificación de un encuentro ficticio entre el rey Pere III y el obispo de Vic, advirtiendo que estas licencias creativas podrían desvirtuar los hechos documentados.
La historiografía local, apoyada en figuras como Joaquim Sarret i Arbós, permite mantener el rigor. La fiesta, reconocida por la Generalitat de Catalunya en su Catálogo de patrimonio festivo desde 2015, afronta el reto de equilibrar el espectáculo con la veracidad histórica.




