Tras el parón forzado por la huelga de árbitros, el conjunto dirigido por Jairo Molero afronta un reto mayúsculo en la pista de uno de los rivales más potentes. Los manresanos, en puestos de descenso, están a cuatro puntos del Lleida con un partido menos.
La expedición viaja con catorce efectivos pero sin Asis, Santa ni Héctor Pastor. El objetivo es puntuar ante un filial balear que todavía no ha perdido en su pabellón en lo que va de temporada.




