A Montserrat Bartoló Viñas, madre de dos niños y residente en Avinyó, le diagnosticaron un tumor de mama hace dos años durante una revisión ginecológica rutinaria. Tras ser operada y sometida a radioterapia y quimioterapia, actualmente está recuperada y ha vuelto a su trabajo como fisioterapeuta en la Clínica de Sant Josep.
“"Estaba hecha un desastre físicamente, pero el ejercicio físico es clave. Tenía muy claro que era lo que mejor me iría."
Bartoló formó parte de la prueba piloto Move On, impulsada por la Fundació Althaia (en el Hospital Sant Joan de Déu de Manresa), el Hospital del Mar de Barcelona y el Consorci Sanitari de Terrassa. El objetivo era certificar, con evidencia científica, que el entrenamiento de fuerza puede integrarse de manera segura y efectiva durante el tratamiento oncológico.
Más allá de los beneficios físicos, la participante subrayó la utilidad emocional del programa. El vínculo generado con las catorce mujeres que participaron en el ensayo de Althaia fue crucial para el apoyo mutuo, ayudando a intercambiar experiencias y disminuir los síntomas depresivos y de ansiedad.
El proyecto Move On confirmó que el ejercicio de fuerza de intensidad moderada-alta es seguro y bien tolerado en pacientes oncológicos cuando está adecuadamente prescrito y supervisado. Althaia recuerda que la actividad física regular es vital en la prevención, ya que se estima que entre un 30% y un 40% de los cánceres se podrían evitar con cambios de hábitos saludables.




