Mientras que en localidades como Manresa el viento ha paralizado actividades, en el Empordà la convivencia con rachas de 120 kilómetros por hora es habitual. Esta diferencia ha provocado quejas locales ante las alertas enviadas a los teléfonos móviles por la Generalitat.
“"Demanar una tramuntana justa a l'Altíssim és senyal que bufa sovint sense justícia ni moderació."
El debate también es político, con peticiones de comparecencia para la consellera Núria Parlón. En puntos como Portbou, el viento ha causado incidentes materiales destacados, reafirmando la fama del 'palacio del viento'.




