Bajo el nombre falso de Nasim Riahi para proteger su identidad, esta mujer explica que el gobierno iraní rastrea cualquier opinión crítica. El miedo no es solo personal, sino por el bienestar de los familiares que aún residen en Irán, donde la represión se intensificó tras las revueltas de finales de 2025.
“"Me quema por dentro no poder decir nada. El gobierno busca quién opina y le harían daño a la familia que se ha quedado allí."
La testigo describe una situación de colapso económico y corrupción que empuja a la población al límite. Según Riahi, muchos iraníes desean un cambio profundo y critican la hipocresía de los dirigentes cuyos hijos viven en Europa sin restricciones mientras las imponen en su país.




