Josep Serra, el pastor de Manresa que prefiere sus ovejas a los restaurantes de lujo

Conocido como Jan Pastor, este hombre con pasado de portero de discoteca dedica su vida al cuidado de 370 ovejas en los alrededores de Manresa.

Imagen de un pastor con su rebaño de ovejas en un campo cerca de Manresa.
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Imagen de un pastor con su rebaño de ovejas en un campo cerca de Manresa.

Josep Serra, conocido como Jan Pastor, dedica su vida a pastorear 370 ovejas en los alrededores de Manresa, una tarea que compagina con un pasado como portero de discoteca, demostrando un amor incondicional por sus animales.

Con una apariencia robusta y manos que denotan el trabajo duro, Josep Serra, que se hace llamar Jan Pastor, revela una sensibilidad inesperada cuando habla de su rebaño. Después de treinta años trabajando como portero en discotecas como el Athangia, el Krono’s, el Aigua y el Memphis, su verdadera vocación siempre ha sido la de pastor. Cada día, saca a pastorear sus 370 ovejas desde Viladordis por los campos cercanos a Manresa, una actividad que le proporciona unos 350 corderos anuales.

"Si me invitas al mejor restaurante te diré que yo prefiero quedarme aquí, bien tranquilo con las ovejas y los perros, comiéndome mi bocadillo. No hay nada mejor."

Josep Serra · Pastor
Serra recuerda sus años como portero, un trabajo que describe como complicado, especialmente en los primeros tiempos del Athangia y el Krono’s, donde los conflictos eran habituales. Destaca el cambio en la gestión de las disputas, pasando de los "bofetones" al actual riesgo de denuncias por cualquier contacto físico. A pesar de las noches intensas, al día siguiente siempre estaba al pie del cañón para pastorear, durmiendo pocas horas en invierno y enlazando jornadas en verano.
El pastor explica que cada día recorre varios kilómetros con el rebaño por los pueblos del entorno de Manresa. Adapta los horarios según la estación, buscando sombra y agua en verano. Subraya la importancia de cambiar constantemente de lugar de pasto, ya que las ovejas necesitan hierba fresca y no pisoteada. También destaca su atención constante a la dieta de los animales, ya que, a pesar de ser glotonas, pueden ingerir hierbas perjudiciales.
La relación de Serra con sus ovejas es profundamente personal. Las conoce una por una, algunas incluso con nombre, y las considera parte de su familia. "Sufro más por las ovejas que por mí", afirma, confesando que la enfermedad o la muerte de un animal le afecta profundamente. Para él, su trabajo no es solo un negocio, sino una forma de vida que valora por encima de cualquier lujo material, encontrando la felicidad en la tranquilidad del campo con sus animales y sus siete perros pastores.