La trayectoria de Guerrero en el mundo de la automoción comenzó tras abandonar el bachillerato, siguiendo los pasos de su hermano. Aunque inicialmente no obtenía buenos resultados académicos, su motivación cambió al iniciar el ciclo formativo de grado medio de Mecánica, donde descubrió su auténtica pasión.
“"Me veo trabajando en un taller mecánico para toda la vida."
Tras realizar sus prácticas en Automajor, la empresa decidió contratarla. Actualmente, la joven dedica su jornada a la reparación de vehículos, una realidad que todavía sorprende a algunos clientes, especialmente a los de mayor edad, quienes a menudo confunden su rol con el de personal de oficina.




