La Organización Mundial de la Salud estima que para 2030 la mayoría de la población europea sufrirá sobrepeso. Ante este escenario, Basulto defiende que la solución no pasa por dietas temporales, sino por un cambio de hábitos estructural y una regulación más estricta de la publicidad dirigida a menores.
“"Es peor obligar a comer a tu hijo una manzana que permitirle que tome una Coca-Cola."
En ciudades como Manresa, los datos reflejan una brecha de género y social en la alimentación, con una mayor incidencia de malos hábitos en familias con menor nivel educativo. El experto insiste en que los padres no son culpables, sino víctimas de un sistema de etiquetado confuso y un marketing agresivo.




