Barberà, licenciada en Historia del Arte, se estableció en los Países Bajos en 2004. Tras iniciar visitas guiadas en catalán, se convirtió en presidenta de la Asociación de Guías Catalanes del Mundo, una entidad fundada en 2011 que reúne a 25 profesionales internacionales. Destaca que guiar en catalán, especialmente en Ámsterdam, genera una conexión inmediata con los turistas, que a menudo son catalanes que valoran conocer el país en su propia lengua.
Una ciudad a la que no se quiere es muy difícil de vender, porque el negativismo se nota.
La guía subraya la importancia de la narrativa en el turismo, prefiriendo explicar las cosas a través de historias y personas en lugar de fechas. Un ejemplo es cómo conecta la dominación francesa en los Países Bajos con la Guerra del Francés en Cataluña. Respecto a la saturación turística, especialmente en el centro de Ámsterdam, Barberà señala que las autoridades están intentando regular la actividad, por ejemplo, exigiendo permisos a los guías y cerrando ciertos barrios a grupos grandes.
A pesar de su éxito internacional, Barberà expresa su tristeza por la falta de aprecio que detecta en Manresa. Menciona que la gente le sugiere ir a visitar Vic o Sant Fruitós en lugar de explorar su propia ciudad. Critica la actitud de quienes critican el estado del Barrio Antiguo sin contribuir a su revitalización. Insiste en que para que la ciudad pueda ser promocionada turísticamente, es fundamental que los propios habitantes recuperen el orgullo local.




