El hallazgo ha sido posible gracias a la intervención de mosén Josep Isern, responsable del santuario de la Mare de Déu del Far. El religioso sospechó al ver que un vehículo permanecía estacionado en el aparcamiento del recinto desde el pasado domingo 22 de febrero. Aunque inicialmente pensó que podrían ser excursionistas, el miércoles 25 de febrero decidió llamar a los Mossos d'Esquadra.
“"Me toca tantas veces dar malas noticias que, cuando tienes una buena, te alegra el día."
El aviso del sacerdote permitió a los agentes de Girona identificar el coche y contactar con la familia del chico, confirmando así su desaparición. A partir de ese momento, se desplegó un operativo de búsqueda con drones, unidades caninas y efectivos de los Bombers de la Generalitat y la policía catalana.
Finalmente, ha sido el propio joven quien ha llamado desde su teléfono móvil esta mañana. Según su relato, se habría desorientado mientras realizaba una excursión por la zona. Pese a los ocho días de ausencia, el chico se encuentra en buen estado de salud.




