La reapertura se produce después de que la Generalitat diera por concluidas las obras de tratamiento de taludes y trincheras en el tramo afectado. Estos trabajos de estabilización y protección con mallas metálicas buscan evitar nuevos desprendimientos, que fueron la causa del reciente colapso de la red.
A pesar de la vuelta a la actividad, la reducción de trenes a una frecuencia horaria obliga a mantener el servicio de autobús complementario. Este servicio seguirá activo hasta que la línea pueda operar al 100% de su capacidad habitual.
La falta de inversión en la red ferroviaria ha derivado en esta situación, haciendo que recuperar la confianza en Rodalies sea muy difícil para los usuarios.
En las primeras horas de servicio parcial, los usuarios mostraron su desconfianza tras el caos vivido durante los últimos diez días, optando mayoritariamente por el autobús. Este colapso no solo ha generado problemas personales, sino también importantes costes económicos.




