El tramo de la línea R4 entre Manresa y Terrassa ha vivido semanas de caos desde el accidente mortal de Gelida, con la circulación normal interrumpida y sustituida por autobuses y trenes lanzadera que obligaban a hacer transbordo en la estación vallesana.
Sin embargo, durante los tres días de huelga de maquinistas (9, 10 y 11 de febrero), la línea recuperó los recorridos casi completos desde la capital del Bages hasta Barcelona, L'Hospitalet y Martorell, sin necesidad de transbordos, aunque con menos frecuencia debido a los servicios mínimos.
La paradoja radica en que, una vez desconvocada la huelga, se prevé que regresen los autobuses alternativos y los trenes lanzadera, eliminando el servicio directo.
Fuentes de Renfe explican que la clave es la combinación de los servicios mínimos con las limitaciones de velocidad impuestas por puntos de riesgo en la red. La baja frecuencia de trenes por la huelga (un 66% menos en hora punta) permitía la fluidez necesaria a pesar de la lentitud.
Si la red operara con la plena oferta de trenes habitual, las limitaciones de velocidad actuales provocarían un colapso total, motivo por el cual debe mantenerse el servicio lanzadera y los autobuses alternativos hasta que se resuelvan los problemas de infraestructura.




