La celebración del Carnaval de este año será recordada por el caos organizativo. Lo que debía ser una semana de fiesta se convirtió en una carrera de obstáculos que empezó con la huelga docente del miércoles y siguió con el cierre por viento el jueves.
En localidades como Manresa, muchos colegios han tenido que realizar sus actividades a puerta cerrada debido a la lluvia del viernes, impidiendo la asistencia de los familiares que ya tenían permisos en sus trabajos.
“"La escuela está ocupando todo el tiempo de los niños, hay demasiadas horas de escuela."
El debate sobre el estrés que generan las consignas de disfraces y el consumismo asociado ha resurgido con fuerza entre las asociaciones de familias tras esta semana de incidencias meteorológicas.




