Las autoridades recuerdan que el hecho de haber contraído la infección no protege de futuros contagios. Por ello, el sistema de salud catalán aplica la vacuna hexavalente a los dos, cuatro y once meses, seguida de refuerzos clave a los seis y doce años de edad.
En adultos, se aconseja mantener la inmunidad con dosis de recuerdo a los 40 y 65 años. Asimismo, las mujeres embarazadas reciben la vacuna dTpa para proteger al recién nacido y reforzar su propia resistencia ante esta bacteria.
Para los adultos no vacunados previamente, es necesario completar un esquema de tres dosis en intervalos específicos. Ante heridas accidentales, es fundamental acudir a un centro sanitario para determinar si se requiere una intervención preventiva adicional.




