La compra del inmueble, situado en la calle Talamanca, se cerrará por 1.460.000 euros antes de mayo de 2026. Uno de los puntos clave es qué hacer con los restos de las monjas enterradas allí desde 1652. El alcalde Marc Aloy ha manifestado que la intención municipal es trasladar los restos al cementerio de la ciudad, aunque la decisión final recae en la federación religiosa.
La cripta subterránea alberga los restos de la comunidad histórica, identificados por números y no por nombres. La última religiosa en abandonar el centro, Pilar Lumbreras, ha advertido de la dificultad de una posible exhumación debido a las filtraciones de agua en el subsuelo de Manresa. Mientras tanto, el patrimonio artístico y documental ya se está distribuyendo entre sedes de Bilbao, Barcelona y Cádiz.




