La campaña, impulsada originalmente en las comarcas del Maresme y la Selva, denuncia la disponibilidad absoluta y las horas extras no compensadas que exige el Departament d'Educació. Los promotores apelan a la desobediencia colectiva para frenar lo que califican como una explotación encubierta bajo la vocación docente.
En Lleida, centros como Santa Maria de Gardeny y Joc de la Bola ya han tomado medidas drásticas este curso, suspendiendo actividades fuera del centro. Los sindicatos, como la CGT, apoyan estas acciones que buscan presionar a la administración ante la falta de diálogo y recursos en el sistema público.
Esta tensión coincide con una serie de reuniones entre la Generalitat y los representantes de los trabajadores para evitar la huelga general convocada para la semana del 16 al 20 de marzo, donde la educación pública reclama cambios estructurales urgentes.




