La pasión de Mireia Delgado por el motor nació en casa, viendo a su padre reparar coches. Esta curiosidad la llevó a estudiar un ciclo superior, enfrentándose a prejuicios desde el inicio de su carrera profesional por el simple hecho de ser mujer.
Durante sus estudios, Delgado encontró trabas para realizar prácticas y escuchó comentarios inapropiados sobre su vestimenta. A pesar de ello, ha logrado consolidarse en un entorno donde la presencia femenina es todavía una excepción, ganándose el respeto de sus compañeros y superiores.
“"Debes tener confianza en ti misma. No tener miedo ni vergüenza. Ni tampoco dudas."
Aunque algunos clientes se sorprenden al verla trabajar, Delgado asegura que la clave es demostrar seguridad. Actualmente se siente muy apoyada en su empresa, donde su opinión técnica es fundamental para el funcionamiento diario del taller.




