El inmueble, ubicado entre las calles Lluís Castells y de la Caça, pertenecía a la SAREB. Durante años, la estructura inacabada se convirtió en un refugio de palomas, generando problemas de limpieza en el centro urbano.
La situación obligó al consistorio a intervenir de forma subsidiaria en el verano de 2024. Ante la inacción del 'banco malo', la administración local invirtió unos 13.000 euros para sellar la fachada y limpiar los excrementos.
Actualmente, una promotora privada ha adquirido el edificio y trabaja en los acabados. La previsión es que los nuevos residentes puedan ocupar los pisos este mismo verano de 2026.




