El modelo parte de una tarifa fija a la que se suma una variable si no se realiza un reciclaje adecuado. El cálculo se basa en los registros de apertura de los contenedores de orgánica y resto, que fueron instalados el año pasado con sistemas de cierre electrónico.
“"Es la primera vez que el Ayuntamiento incorpora criterios de cálculo que tienen en cuenta las buenas prácticas de recogida selectiva."
Desde el consistorio se ha subrayado que el sistema es sencillo y busca aplicar el principio de 'quien más contamina, más paga'. Además, se han previsto bonificaciones sociales y familiares para casos específicos como el uso de pañales o viviendas de ocupación temporal.




