La red ferroviaria catalana ha acumulado una decena de incidencias graves desde 2016, resultando en cuatro víctimas mortales y centenares de heridos de diversa consideración. Los siniestros más graves han afectado principalmente a la red de Rodalies, con la excepción de un incidente en FGC.
Uno de los accidentes más trágicos fue el choque frontal entre dos trenes en Castellgalí (Bages) el 8 de febrero de 2019, donde murió la maquinista de un convoy. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) determinó que la causa fue una configuración errónea de agujas que generó una concatenación de errores humanos y de sistema.
En la mayoría de los casos, los trenes implicados pertenecían a la red de Rodalies, con cuatro víctimas mortales y centenares de heridos desde 2016.
Pocos meses antes, el 20 de noviembre de 2018, una persona murió en Vacarisses (Vallès Occidental) cuando el tren impactó contra rocas desprendidas por las lluvias. La CIAF señaló deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura. En cuanto a FGC, en mayo de 2022, un maquinista murió en la estación de Sant Boi de Llobregat (Baix Llobregat) al chocar con un tren de mercancías descarrilado.
Además de los casos mortales, Rodalies ha registrado otros incidentes con numerosos heridos, como el alcance de dos trenes en Montcada i Reixac-Manresa el 7 de diciembre de 2022 (150 heridos leves) y el choque en Vila-seca el mismo año, causado por una falta de ajuste de los frenos.




