Las obras, que se iniciaron el pasado agosto, tienen como objetivo reemplazar el sistema de gas por energías renovables, con una inversión de un millón de euros que cuenta con la ayuda de fondos europeos. Estos trabajos buscan convertir la instalación en un espacio más eficiente y sostenible.
Durante las grandes zanjas realizadas en el aparcamiento, la aparición de paredes con azulejos blancos y azulados fue una sorpresa inesperada. Estos restos corresponden a los antiguos vestuarios de las viejas Piscinas Municipales, que fueron demolidas en el año 2007 y quedaron sepultadas bajo los escombros de una de las antiguas gradas.
El proyecto combina tres modelos de energías renovables: la geotermia (con perforaciones de hasta 120 metros de profundidad), la aerotermia y la hidrotermia. Esta última es la parte más innovadora, ya que aprovecha el calor de las aguas residuales que pasan por el torrente de Sant Ignasi.
La última fase, iniciada este martes, consiste en el asfaltado y posterior pintado del tramo abierto. Mientras duren las actuaciones, se ha habilitado el acceso por la calle Viladordis con Vidal i Barraquer para personas con movilidad reducida, motos y bicicletas.




