La primera jornada de paro ha estado marcada por una guerra de cifras. Mientras que el sindicato mayoritario de maquinistas, Semaf, asegura que el seguimiento es del 100% de los trabajadores sin servicios mínimos, la operadora Renfe rebaja la participación a solo un 11,6% durante el turno de mañana. Este caos ha afectado núcleos clave como Madrid, Barcelona y València.
El sector turístico ya califica los servicios mínimos decretados de «insuficientes» para frenar el deterioro reputacional del tren en España.
El conflicto, que se extenderá hasta el miércoles 11 de febrero, ha forzado una reunión decisiva en el Ministerio de Transportes. Los sindicatos CCOO, UGT y Semaf exigen un aumento urgente de la inversión en seguridad y mantenimiento tras los recientes accidentes en Adamuz y Gelida.
En cuanto a los servicios garantizados, la Alta Velocidad y Larga Distancia circulan al 73%, mientras que en Cercanías se mantiene el 75% en hora punta. Más allá de las molestias, el trasfondo es estructural: los sindicatos piden al Ministerio de Hacienda que autorice partidas para renovar la flota y frenar la externalización de cargas de trabajo.




