La afluencia de público desbordó el Espai Mémora de Manresa, con cientos de personas que llenaron el interior y un centenar largo que siguió el acto desde el exterior. La ceremonia se inició con la música elegida por la propia Dolors Casas, interpretada por su hermano, el compositor y pianista Carles Casas, acompañado por la violonchelista Sveta Trushka.
El esposo de la difunta, el activista cultural y docente Joan Morros, protagonizó un diálogo imaginario con Dolors Casas que sirvió para repasar sus 50 años de vida en pareja. Este emotivo recuerdo abarcó su juventud, los viajes, la profesión, la experiencia de ser padres y abuelos, y el amor por sus nietos.
Más allá de su maestría como docente de música e intérprete de violín y viola, los asistentes destacaron su bonhomía y su risa permanente.
Tras una nueva intervención musical, el acto dio paso a los amigos y compañeros de viaje de Dolors Casas, desde la etapa escolar hasta la profesional, incluyendo su época como jugadora de baloncesto. Recordaron su huella instituciones como la escuela de música l'Esclat (que fundó junto a Josep Padró, Onofre Boqué y Manel Camp), el Conservatori de Música de Manresa, el Obrador Instrumental del Bages, el grupo Rialles y el Galliner.
Uno de los momentos más delicados y emotivos fue la intervención de su madre, Angelina Pujol, quien tiene 101 años y está a punto de celebrar los 102. La ceremonia, que se prolongó para permitir a los asistentes saludar y abrazar a los familiares, reflejó el deseo de la propia Dolors Casas de tener una despedida tranquila.




