El arte de hacer croquetas como metáfora del país 'triturado y desmantelado'

El columnista reflexiona sobre el estado actual de Cataluña, comparando su fragilidad estructural con los ingredientes triturados utilizados en una croqueta.

Una mano moldeando una croqueta sobre una mesa de madera, con ingredientes de cocina al fondo.
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Una mano moldeando una croqueta sobre una mesa de madera, con ingredientes de cocina al fondo.

Un columnista del Diari Catalunya describe su reciente experiencia aprendiendo a hacer croquetas, utilizando el proceso culinario como una potente metáfora de la situación política y estructural actual de Cataluña.

El autor explica que finalmente ha aprendido a hacer croquetas, uno de sus platos favoritos, gracias a una clase magistral impartida por su amigo Toni. Este pequeño manjar se caracteriza por estar hecho de todo aquello que se tritura y se mezcla con harina, leche y mantequilla para crear una pasta deliciosa.

Cataluña, ahora mismo, y no exagero, es un todo triturado y desmantelado. La estructura del país se nos está cayendo a pedazos y ya no es una metáfora, sino una realidad.

Esta reflexión lo lleva a comparar el estado de la nación con los ingredientes triturados. El país, según el autor, “se sostiene con pinzas” y está a punto de colapsar, planteando la duda de si el país es apto siquiera para hacer una croqueta.
El autor ironiza con posibles “croquetas” basadas en problemas de infraestructura y políticos, como las “Croquetas Rodalies”, las “Croquetas AP7” o las “Croquetas políticas”, que siempre tienen el mismo sabor y la misma cantinela. A pesar de todo, concluye que con ganas y paciencia se podría convertir el caos en algo que alegrara la vista y la Vida.