La creencia generalizada de que una herencia es siempre positiva puede llevar a decisiones precipitadas, especialmente cuando el heredero ya tiene deudas personales. La aceptación de una herencia implica la adquisición tanto de bienes como de obligaciones, y si el heredero ya tiene deudas propias, el nuevo patrimonio heredado se convierte automáticamente en garantía para sus acreedores.
En estos casos, los bienes que se reciban formarán parte del patrimonio del heredero y, por lo tanto, responderán de las deudas que este ya tenía. La lógica legal es clara: al sumar estos bienes a su patrimonio, los acreedores pueden reclamarlos para cobrar lo que se les debe, según explica la experta en derecho familiar.
“"Mucho cuidado con aceptar o renunciar a una herencia si tienes deudas. Asesórate bien antes de hacerlo, no sea que después se te derive algún tipo de responsabilidad."
Ante la situación de deudas previas, muchos herederos consideran renunciar a la herencia. Sin embargo, la abogada Lobo advierte que la ley permite a los acreedores acudir al juez para que les autorice a aceptar la herencia en nombre del heredero si demuestran que dicha renuncia les perjudica.
En caso de intervención judicial, los acreedores solo pueden retener la parte de la herencia necesaria para cubrir la deuda existente. Si después de pagar lo que se debe aún queda un remanente, este se devuelve al heredero. Por ello, la experta insiste en la necesidad de un asesoramiento jurídico especializado antes de tomar cualquier decisión.




