Tras 25 años de negociaciones, la Unión Europea firmó oficialmente en enero un acuerdo histórico de libre comercio con el bloque sudamericano del Mercosur (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay). Aunque actualmente está estancado y pendiente de evaluación jurídica, el tratado prevé la eliminación progresiva de la mayoría de los aranceles en ambas direcciones.
“"La competencia desleal y sin controles obligará a algunos agricultores a cerrar sus explotaciones."
Esta apertura de mercado ha provocado una fuerte reacción en la agricultura catalana, que teme que la entrada masiva de productos como carnes y cereales a precios muy inferiores a los locales haga inviable su actividad. Esteve Pasqual, coordinador del Gremio de la Pagesia de la Cerdanya, asegura que el sector primario ha sido utilizado como "moneda de cambio" por la UE.
Joan Vidal, coordinador de la Unió de Pagesos de l'Anoia, subraya que la principal preocupación es la desigualdad de condiciones. Mientras los agricultores europeos deben cumplir con estrictas regulaciones de bienestar animal y fitosanitarias, los productos importados podrían entrar sin los mismos controles. Esta situación, sumada a problemas internos como el aumento de la burocracia y las enfermedades animales, ha hecho que el acuerdo con Mercosur sea percibido como "la gota que colma el vaso".




