Manresa debe inspirarse en Girona sin caer en la autocomplacencia

El éxito de la capital gerundense, impulsado por factores geográficos y políticos, sirve de espejo para el desarrollo del Bages.

Vista de una calle antigua con bicicletas aparcadas, simbolizando el turismo ciclista urbano.
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Vista de una calle antigua con bicicletas aparcadas, simbolizando el turismo ciclista urbano.

El análisis del éxito de Girona, basado en su capitalidad, la AP-7 y la Costa Brava, se presenta como un modelo de inspiración para Manresa, evitando comparaciones existenciales.

La columna de opinión señala que, a pesar de tener una población similar, Manresa y Girona son “como un huevo y una castaña” en términos de desarrollo. Girona ha disfrutado de seis vientos favorables, incluyendo su capitalidad, la proximidad a la AP-7 y la Costa Brava, y un gobierno local potente durante una larga temporada.
El autor argumenta que el éxito continuado de Girona ha comenzado a generar un “círculo vicioso de complacencia y adulación”. Un ejemplo de esta tendencia es el caso del viejo teatro Odeon, construido en 1857 en la Pujada de Sant Domènec.
Tras un siglo cerrado y convertido en ruina, un empresario local ha invertido en una excelente rehabilitación para alquilar el espacio a una tienda de bicicletas de alta gama. Esta decisión ha provocado protestas de la Asociación de Vecinos del Barrio Antiguo, que se quejan del exceso de ciclistas.

En Girona empiezan a tener el síndrome del niño mimado. Visto desde Manresa, solo puede haber una respuesta: ¿no quieren ciclistas ricos? ¡Que nos los envíen! ¡Tenemos alfombras rojas!

La opinión concluye que, mientras que en Manresa una inversión similar sería celebrada con la Medalla de la Ciudad, en Girona se rechaza. El autor insta a Manresa a aprovechar esta oportunidad y atraer el turismo ciclista de alto poder adquisitivo que la capital gerundense parece empezar a despreciar.