El proyecto, que comenzó a gestarse en 2021 con el ofrecimiento del edificio por parte de los propietarios, se materializó con la adquisición por parte del consistorio en 2023. La voluntad es que el espacio se convierta en un centro cultural y, al mismo tiempo, en un homenaje a los agricultores del municipio. Según fuentes municipales, el gobierno siempre ha apostado por la cultura.
Con un presupuesto aproximado de 800.000 euros, el estudio de arquitectura PIGAA de Reus ha diseñado la rehabilitación. Los responsables del proyecto han optado por preservar y potenciar la fachada original, prescindiendo de los anexos existentes para mantener el carácter del edificio.
La sala principal será un espacio rectangular diáfano y polivalente, con capacidad para unas doscientas personas y un escenario de casi cincuenta metros cuadrados. Dispondrá también de bar y servicios, integrados con una altura reducida para minimizar el impacto visual y crear un ambiente cálido con materiales como la madera. Se utilizarán cortinas aislantes para la acústica, descartando paneles sonoros por motivos económicos y estéticos.
El acceso al equipamiento se realizará a través de una plaza con una rampa suave, que actuará como espacio de transición. La entrada principal conducirá a un vestíbulo diseñado como espacio de encuentro y filtro, inspirado en el concepto de boudoir. Desde aquí se distribuirán los diferentes espacios, incluyendo vestuarios para los artistas, un baño y un almacén en el 'backstage'.
La antigua Bodega del Vino, construida en 1934 y situada en la calle de Joan Maragall, es un edificio emblemático en el centro de la población. Aunque la cubierta a dos aguas deberá ser sustituida, las grandes vigas de madera se conservarán y rehabilitarán. La nueva sala acogerá conciertos, representaciones teatrales y eventos como la llegada de los Reyes o conferencias, ofreciendo un espacio propio y gratuito para las entidades del municipio.




