La exposición, inaugurada la semana pasada, ofrece paneles informativos sobre la historia del último cambio de ubicación, desde la calle Sant Joan a la avenida Josep Laporte, y las raíces del propio centro, que se remontan al siglo XIII. A lo largo de los siglos, el hospital ha experimentado diversos cambios de localización para adaptarse a las necesidades de la población.
Entre los momentos más significativos de su trayectoria, destaca la incorporación de las monjas paúlas en el siglo XVIII, que mejoró notablemente la calidad y cantidad de los servicios. Más tarde, en 1981, se convirtió en la primera sociedad anónima municipal, un modelo de gestión que permitió al Ayuntamiento de Reus gestionar otros servicios públicos.
Este carácter universitario se ha reforzado con la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universitat Rovira i Virgili (URV), inaugurada en noviembre de 1981. Aunque la escuela de enfermeras tuvo una vida corta (1975-1977) debido a la reglamentación restrictiva, la facultad pronto ampliará su oferta con la especialidad de Farmacia, consolidando un auténtico hub sanitario en Reus.
La capitalidad sanitaria está asegurada. Y ha quedado demostrado que una retirada a tiempo puede ser una victoria.
La construcción del nuevo centro fue impulsada por la voluntad política de varios gobiernos municipales, especialmente los liderados por los alcaldes socialistas Josep Abelló y Lluís Miquel Pérez. Sin embargo, el riesgo financiero asumido fue excesivo, culminando con el traspaso de la gestión y la deuda a la Generalitat de Catalunya en abril de 2020, una decisión clave asegurada por los concejales republicanos Noemí Llauradó y Òscar Subirats.
A pesar de la tensión presupuestaria actual y la judicialización pendiente del caso INNOVA, el hospital sigue avanzando. Su continuidad y su papel como pilar del futuro hub sanitario de Reus refuerzan su capitalidad sanitaria en el Camp de Tarragona, más allá del cambio de gestor.




