Esta determinación, hecha pública por la entidad, llega tras años de tensiones con la Agrupación de Asociaciones de Semana Santa de Reus. Según un comunicado emitido por la Congregació Mariana, la situación actual 'no es normal' y los problemas se arrastran desde hace tiempo, incluso antes de los últimos decretos eclesiásticos.
El comunicado detalla que las disputas internas entre la Real Congregación de la Purísima Sangre y diversas cofradías han tenido un 'impacto continuado' en el desarrollo general de la Semana Santa reusense. La Congregació Mariana denuncia episodios como reuniones celebradas sin su presencia, 'presiones internas' y decisiones que consideran 'injustificadas', incluyendo la pérdida de la copresidencia dentro de la agrupación y su exclusión efectiva.
La situación actual no es normal y los problemas vienen de lejos, mucho antes de los últimos decretos eclesiásticos.
Además, la entidad lamenta que, a pesar de haber dejado de asistir a las reuniones hace dieciocho años, no hubiera ningún intento real de aclarar la situación. En cambio, se formalizó una supuesta renuncia que la Congregació Mariana niega haber realizado. También señalan una 'falta de intervención efectiva' por parte de las autoridades eclesiásticas, a pesar de haber sido informadas de diversas irregularidades.
La Congregació Mariana también critica decisiones organizativas recientes, como la designación de un comisario externo para coordinar la Semana Santa y la falta de convocatoria a reuniones clave, considerándolo 'exclusiones deliberadas y una gestión poco transparente'. Justifican su ausencia en la procesión como un acto de coherencia ante una 'situación de anormalidad sostenida', defendiendo su trayectoria histórica en la ciudad de Reus y expresando el deseo de recuperar el diálogo en el futuro.




