Esta actuación, realizada el martes, responde a un informe presentado por el Ayuntamiento de Reus el pasado diciembre a la Generalitat de Catalunya, que identificaba cuatro posibles ubicaciones de fosas. La búsqueda se centra en un punto donde un testigo situó un pozo con restos humanos inhumados en el año 1951, en una zona que anteriormente fue un campo de concentración franquista.
“"Ahora se pasa del testimonio oral a la memoria y el conocimiento, con la ubicación del objeto y del lugar físicamente."
La concejala Montserrat Flores ha subrayado la importancia de esta intervención, que permite transformar la información oral en datos concretos sobre la localización de estos restos. El uso del georradar facilita una inspección no invasiva del terreno, crucial para la identificación precisa de la fosa.




