Las fiestas mayores, como la de Sant Pere en Reus, se caracterizan por la repetición de rituales que refuerzan la identidad y el sentimiento de pertenencia de la comunidad. Estos eventos, a menudo con raíces religiosas, son percibidos como elementos fundamentales de la cultura local, y cualquier propuesta de cambio suele generar debates intensos.
Este año, la rutina se verá alterada de manera positiva con la incorporación de una quinta Tronada, uno de los actos más emblemáticos de la fiesta. Esta decisión se enmarca en la conmemoración del 400 aniversario de la llegada de la reliquia del patrón, que se custodia en la Prioral de la ciudad.
La reliquia, un elemento icónico del ritual, se guarda en un arca que se abre con tres llaves. Históricamente, estas llaves eran custodiadas por representantes de los poderes civil, político y eclesiástico, simbolizando la necesidad de acuerdo para la celebración de la fiesta. Actualmente, las llaves las guardan la alcaldesa y el Prior.
“"Los rituales se repiten y es habitual, cuando alguien propone cambios, que estallen polémicas, en ocasiones muy virulentas, especialmente si estos cambios afectan a los rituales que los ciudadanos viven cada año."
Aunque no es la primera vez que se han celebrado cinco Tronadas, este hecho es excepcional y se reserva para ocasiones especiales, como aniversarios destacados. Esta singularidad permite que la ciudad viva su fiesta con una intensidad particular, aunque se espera que el próximo año se retorne a la normalidad de las cuatro Tronadas habituales.




