Tras el cierre temporal de esta insignia cultural, la formación alerta sobre el impacto negativo en la programación y la imagen de inestabilidad que proyecta en el Camp de Tarragona. El grupo sostiene que la situación afecta tanto a promotores como al público fiel del equipamiento.
El patrimonio cultural necesita planificación, no improvisación.
La formación ha pedido a la alcaldesa Sandra Guaita y al concejal Daniel Recasens que activen los mecanismos presupuestarios necesarios para una reapertura segura. También han apelado a Noemí Llauradó, presidenta de la Diputación de Tarragona, para que intervenga en la crisis.
El debate propuesto por los Comuns incluye la necesidad de realizar auditorías técnicas en otros edificios históricos como Cal Massó o el Castell del Cambrer, apostando por un mantenimiento preventivo en lugar de reparaciones de emergencia.




