Los ecologistas han presentado las alegaciones contra el proyecto promovido por Biosalas SL porque consideran que “no responde a la tipología de proyecto sostenible que necesita el territorio”. Argumentan que el PEUA es imprescindible para ubicar la planta donde se ha previsto, pero que su objeto es calificar el ámbito como sistema de infraestructuras y de servicios técnicos para poder implantar una planta con “la excusa de ser un servicio” y no una industria.
“"Por lo tanto, la planta no es un sistema de infraestructuras de servicios técnicos y, simplemente por este motivo, no procede la tramitación del PEUA en este espacio."
Según la entidad, existe una clasificación “errónea” de la actividad, ya que una planta de biogás/biometano “debe ser considerada una actividad industrial de obtención de biogás con fines energéticos”. De hecho, aseguran que la propia empresa impulsora la define así en varios apartados de su propuesta.
Las alegaciones también se centran en el tratamiento de los residuos que se utilizan para obtener el biogás, la falta de especificación de su procedencia y de información sobre el destino final del digestato (sólido y líquido). Preocupa la utilización de materia orgánica municipal recogida selectivamente (línea FORSU) como complemento para hacer rentable el proceso, perdiéndose así un recurso valioso para la agricultura local.
Además, el GETE-Ecologistes en Acció subraya que el proceso de digestión no elimina el nitrógeno de los residuos de origen ganadero. Alertan que una parte importante del Baix Ebre ya se encuentra en zona vulnerable por contaminación de este compuesto. La entidad avisa que si la tramitación del PEUA avanza, también presentarán alegaciones a la Declaración de Impacto Ambiental (DIA).




