Inaugurado en 1966, el monolito afronta su posible desaparición tras años de litigios. La justicia ha validado la modificación del POUM que elimina su protección, un paso clave promovido por la Comisión de Urbanismo de las Terres de l'Ebre en 2020.
“"Haremos todo lo que esté en nuestras manos para que el departamento de Justicia proceda a la retirada."
Los defensores de la obra, agrupados en COREMBE, mantienen su resistencia legal apelando al resultado de la consulta de 2016. Sin embargo, la Ley de Memoria Democrática estatal de 2022 estrecha el margen para conservar símbolos de la dictadura en el espacio público.




