Los peces formaban parte del programa de reintroducción del esturión en el río Ebro, una especie extinguida debido a la acción humana. Desde hace tres años, el proyecto impulsa la suelta de ejemplares al inicio del invierno para analizar su comportamiento y adaptación al medio.
Uno de los esturiones, equipado con dispositivos de seguimiento, fue encontrado por el pescador Xavi Pozo en la bahía del Fangar, quien alertó a los Agentes Rurales. El otro ejemplar fue localizado en Peñíscola por el pescador David Pozo. El IDECE agradeció su actuación, a pesar de que ambos esturiones aparecieron muertos.
“"La información facilitada por los pescadores es clave para analizar el comportamiento de la especie y evaluar el funcionamiento del programa."
El proyecto cuenta con el apoyo del Centro de Estudios de los Ríos Mediterráneos (CERM) de la Universidad de Vic y el Parque Natural del Delta del Ebro. El coordinador científico del proyecto, Marc Ordeix, subrayó la importancia de comprender los desplazamientos de los esturiones y los factores que pueden afectar su supervivencia.
El IDECE recuerda que la pesca del esturión está prohibida, pero que la pesca accidental no conlleva sanciones. Por ello, se hace un llamamiento a la colaboración del sector pesquero para avisar siempre que se localice algún ejemplar, ya que esta cooperación es esencial para avanzar en la conservación.




