La intervención, dirigida por el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Cataluña, ha permitido localizar la firma del escultor Antoni Ferrer y la fecha de ejecución, 1714, ocultas bajo siglos de suciedad. El conjunto, de madera policromada, presentaba daños por insectos xilófagos y debilidad estructural derivada de la Guerra Civil.
“"La fecha es importante y también que él se autodenomina escultor."
Además de la limpieza y desinsectación, se han instalado tirantes para asegurar la parte superior del altar. Este es el quinto retablo recuperado en la basílica, tras las actuaciones en los conjuntos de Santa Ana o el de la Estrella, consolidando el plan de preservación del patrimonio diocesano.




