El territorio catalán ha enlazado avisos por nieve, lluvia y viento de forma ininterrumpida. Episodios como el de la borrasca Harry, el 16 de enero, resultaron fatales con dos víctimas mortales en el Baix Empordà y Gelida debido a las lluvias torrenciales.
“"Sabemos que una atmósfera más cálida es capaz de contener más vapor de agua y eso se traduce en episodios más extremos."
La borrasca Nils, registrada en febrero, ha sido calificada como el temporal de viento más intenso en 20 años, obligando a activar por primera vez avisos de nivel rojo en toda la comunidad.




