La propuesta municipal contempla la edificación de casi 2.000 viviendas y la apertura de nuevos establecimientos hoteleros. Para los colectivos ecologistas, estas cifras son incompatibles con la conservación de los valores paisajísticos de esta zona del Baix Empordà.
El foco de la protesta se sitúa en la posible afectación del pinar y el sistema dunar, además de los desarrollos previstos en Roca Blanca y Rodors. Las entidades critican que se prioricen los equipamientos turísticos sobre la protección del ecosistema litoral.
Asimismo, denuncian que el proceso de tramitación podría haber eludido fases de participación ciudadana al recuperar un expediente iniciado hace una década, y exigen que se retiren los proyectos en áreas inundables.




