Esta medida pretende consolidar una dinámica de trabajo que ya se venía aplicando en iniciativas como el Fòrum de Recerca del Baix Ter. El objetivo es ofrecer una gestión más eficiente del patrimonio documental, eliminando duplicidades y optimizando los recursos técnicos disponibles.
En el nuevo esquema organizativo, el archivero municipal liderará la coordinación técnica en ámbitos como la descripción y conservación de los fondos. La documentalista del centro seguirá con sus funciones, pero bajo criterios técnicos compartidos para asegurar la coherencia de las colecciones.
Asimismo, el protocolo para las donaciones de documentos se profesionaliza. Cualquier nueva aportación será evaluada por técnicos para decidir su ubicación definitiva, basándose en la relevancia del fondo y las necesidades de preservación a largo plazo.




