El panorama político y social, inalterable y crispado, no responde a las necesidades sociales, sino que se enfoca en el mantenimiento del poder o en el horizonte electoral. A esto se suman las últimas tragedias ferroviarias y los conflictos territoriales en el plano internacional.
Ante esta situación, Rovira plantea la elección entre la resignación derrotista o la esperanza renovadora. La historia humana muestra la capacidad de ser «monstruo o santo», y la libertad radica en elegir el «bien» para encaminarse a la vocación del «amor».
Desde los filósofos griegos, el ser humano ha sido un buscador de la Verdad inmutable. El autor sostiene que cuestionarse la realidad y la religión no es un signo de debilidad, sino una expresión de esta búsqueda existencial que acompaña el devenir de la historia.
Yo os digo: Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá (Mt 11, 9—10).
La columna concluye que Jesucristo es la respuesta de Dios ante la soledad y pobreza humana, ofreciendo un sentido pleno a la existencia que trasciende la comprensión, y negando que el ser humano sea fruto del «azar» o un automatismo genético.




