La restricción en la principal vía de comunicación de Catalunya se ha aplicado después de que el Ministerio de Transportes detectara un riesgo de colapso en la infraestructura, que se cree vinculado al accidente de tren ocurrido en Gelida el día anterior, que causó un fallecido y 37 heridos.
“"Es una intervención de seguridad vial. Ha sido solicitada por el titular de la vía porque existía algún riesgo de derrumbe."
Lamiel detalló que la medida afecta todo el sentido sur de la autopista, impactando un estimado de 120.000 vehículos y 25.000 vehículos pesados diarios. Las alternativas sugeridas incluyen la A-2 hasta Igualada y la C-15, considerada la “más factible” por sus buenas prestaciones.
También se recomienda la C-25 para dirigirse al centro de la península desde la altura de Cassà de la Selva, así como las opciones de la C-58, la B-40, la C-32 por el litoral y la B-24 por el prelitoral. Los conductores podrán reincorporarse a la AP-7 en Vilafranca del Penedès, buscando “equilibrar” el tráfico afectado.




