El veredicto de la Audiencia de Barcelona considera probado que el acusado acabó con la vida de la víctima para evitar el pago de una deuda relacionada con el tráfico de marihuana. Los hechos ocurrieron el 11 de mayo de 2020, en pleno confinamiento, cuando la víctima acudió a la nave industrial para reclamar el dinero.
Aunque el cuerpo de Diego Vargas nunca ha sido localizado, el tribunal se ha basado en diversos indicios para determinar la autoría. Entre las pruebas clave destaca que el acusado fue la última persona en ver a la víctima con vida y que existían amenazas previas relacionadas con negocios de narcotráfico.
“"Si yo caigo, tú caes conmigo."
La Fiscalía mantiene la petición de quince años de prisión por un delito de homicidio y una indemnización total de 350.000 euros para la familia. Por su parte, la defensa solicita la pena mínima alegando que la víctima fue quien buscó el enfrentamiento.




