El tejido asociativo de Viladecans muestra una postura vigilante ante los proyectos de infraestructuras. Lluís Badenas, de los Castellers de Viladecans, advierte sobre la afectación a espacios protegidos como la Ricarda. Por su parte, Sandra Morcillo, de la asociación de vecinos de La Hispanidad, lamenta la posible pérdida de más terrenos agrícolas y zonas verdes en el Remolar.
“"Cualquier decisión sobre grandes infraestructuras debería tener en cuenta los límites ambientales y el contexto climático actual."
Desde el ámbito económico, el Gremio de Hostelería y la Red Comercial ven el aeropuerto como un motor estratégico, pero piden mecanismos de compensación para la agricultura local. Entidades como la Peña Bética y la asociación Torre-Roja exigen que el crecimiento económico se traduzca en beneficios directos y empleo para los residentes del municipio.
La cohesión social también centra el debate. Representantes de Can Palmer y la Fundación Espejo alertan sobre el crecimiento de la extrema derecha y la radicalización de ideas, mientras que entidades deportivas como el Club Bàsquet Femení Viladecans defienden la diversidad y la convivencia como valores fundamentales frente a la xenofobia.




