La rutina de los pasajeros de Monbus se ha transformado en una espera incierta. Los afectados relatan que, especialmente en la franja de tarde, los autobuses pueden tardar más de una hora en aparecer, dejando a decenas de personas en las paradas de la Diagonal sin ninguna explicación oficial por parte de la empresa.
“"Estoy en la parada desde las 19.40 hasta las 21.35 porque los buses vienen llenos o directamente no pasan."
La reciente modificación de horarios aplicada en enero, lejos de solucionar los problemas, ha agravado la saturación. La eliminación de trayectos directos que llegaban hasta Plaza Catalunya o Gran Via obliga ahora a realizar transbordos en Maria Cristina, incrementando el cansancio y la frustración de los trabajadores.
Ante la falta de información por parte de la operadora, los viajeros dependen de redes de mensajería instantánea para conocer el estado del servicio. Esta precariedad en el transporte interurbano está empujando a muchos usuarios a abandonar el transporte público en favor del coche particular.




