La trayectoria de Alaña es un testimonio de resiliencia. Tras una infancia marcada por la falta de recursos médicos y una adolescencia donde buscó protección entre los alumnos rebeldes para evitar el acoso, logró convertir su condición en una fortaleza pedagógica.
“"Todavía despreciamos mucho la diferencia."
En 1976, alcanzó el primer puesto en las oposiciones en Madrid, superando prejuicios institucionales. Durante casi cuatro décadas, su estatura fue una ventaja para empatizar con sus alumnos, quienes lo percibían como una figura cercana y comprensiva.
Tras su jubilación, ha plasmado sus vivencias en obras como Profe i nan. L'orgull de la diferència. Alaña aboga por la unión de las personas con discapacidad y se inspira en la obra de Lluís Llach para seguir superando límites.




