El mercado inmobiliario muestra cifras preocupantes: en diez años se han edificado 18.500 viviendas, frente a las 45.000 necesarias. Este déficit estructural ha provocado que el precio del alquiler se dispare un 63% desde 2021, convirtiendo la emancipación en un reto casi imposible para las nuevas generaciones.
En municipios como Esplugues o Sant Just Desvern, el coste del metro cuadrado ya rebasa los 4.400 euros. Por su parte, las rentas mensuales de alquiler ya superan los 1.400 euros en buena parte de la comarca, forzando a muchos residentes a desplazarse hacia zonas más alejadas de la metrópolis.
La construcción se concentra en grandes ciudades como L'Hospitalet o Cornellà, mientras que poblaciones como Cervelló o Castellví de Rosanes apenas han visto crecer su parque residencial. Esta polarización tensiona la convivencia y reduce la calidad de vida en los barrios más densamente poblados.




