La sentencia considera probado que Luis acabó con la vida de Diego tras una disputa económica derivada de un falso narcoasalto. La víctima, que consideraba al agresor un referente, descubrió que este le había mentido para no repartir los beneficios de la droga, lo que desencadenó un enfrentamiento mortal en la nave industrial que compartían.
La investigación de los Mossos d'Esquadra, liderada por la Unidad Central de Personas Desaparecidas, logró reconstruir los hechos a pesar de la ausencia del cadáver y del coche de la víctima. El uso de tecnología francesa para desencriptar EncroChat permitió situar el vehículo del fallecido en el lugar del crimen, contradiciendo la coartada del ahora condenado.
“"Le voy a romper la cabeza."
Aunque la policía científica no halló restos biológicos en el local, el posicionamiento de los teléfonos móviles demostró que una furgoneta salió de la nave para deshacerse del terminal de la víctima en un polígono de Gavà. La familia de Diego sigue sin poder dar sepultura al fallecido tras seis años de incertidumbre.




