Revelan la trágica realidad de los psiquiátricos catalanes durante la Guerra Civil

Un estudio pionero destapa que 5.700 internos murieron por falta de recursos, siendo los más vulnerables del conflicto.

Imagen genérica de un pasillo de un antiguo psiquiátrico, con poca luz y paredes deterioradas.
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Imagen genérica de un pasillo de un antiguo psiquiátrico, con poca luz y paredes deterioradas.

Una investigación pionera liderada por el historiador Marcos Robles ha sacado a la luz la dramática situación de los internos de los psiquiátricos catalanes durante la Guerra Civil, revelando que 5.700 personas fallecieron por la escasez de recursos.

El estudio, que ha durado dos años y ha sido impulsado por la Dirección General de Memoria Democrática, pone de manifiesto que los pacientes psiquiátricos fueron uno de los colectivos más desprotegidos y olvidados del conflicto. La investigación comenzó hace casi dos décadas, cuando Carles Serret, historiador y responsable del Archivo Municipal de Sant Boi, detectó un aumento significativo de defunciones en el psiquiátrico de Sant Boi de Llobregat al revisar la documentación del cementerio.
Los datos recogidos confirman que la situación no se limitó a Sant Boi, sino que se replicó en otros grandes centros como el de Salt, el Mental de Sant Andreu, el Sanatorio Mental Municipal y el Pere Mata de Reus. La falta de alimentos y recursos sanitarios fue una constante, especialmente a partir de 1937, con informes que documentan situaciones de desnutrición y dificultades graves en el suministro.

"Los internos de los psiquiátricos catalanes fueron los más vulnerables de la Guerra Civil y los últimos en recibir ayuda."

Marcos Robles · Historiador
La sobrepoblación agravó aún más la crisis humanitaria. A partir de 1938, centros como el Sanatorio Mental de Barcelona o el de Reus fueron desalojados para convertirse en hospitales militares, trasladando a los pacientes a otras instituciones ya saturadas. Esta concentración de personas, sumada a la priorización de suministros hacia el frente, provocó un colapso generalizado y un incremento repentino de la mortalidad.
El objetivo del estudio es reparar y visibilizar estos hechos, que han permanecido invisibles durante años, y contribuir a reducir el estigma asociado a la salud mental. En Sant Boi, donde se registraron 3.160 muertes en tres años y existe una gran fosa común, se prevé la instalación de una placa de reconocimiento. Esta iniciativa busca dignificar la memoria de los internos olvidados y ofrecer una respuesta a las familias que durante décadas han vivido con el silencio de esta parte de su historia.